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La Ley del Like (I)

La primera pregunta que hago cuando empiezo un programa de compliance es de qué vive la organización, cuál es su ventaja competitiva, si la tiene, y si no cómo sobrevive en la vorágine del mercado. La pregunta tiene doble intención; la ventaja es donde está el beneficio y ahí se concentran los riesgos de delitos, a la par que decanta la estrategia de la empresa, alrededor de la que pivota toda la organización.
El propósito de este artículo, al que ya tenía ganas desde hace tiempo, es evidenciar lo cercanas que están la función de compliance de la estrategia empresarial a través de una serie de tres artículos sobre la red social Linkedin como “caso de estudio”, red a la que, todo sea dicho, rindo devoción y pleitesía por la noble función (que, lo quiera o no, tiene) como rompedora de barreras artificiales y punta de lanza del nuevo paradigma de la meritocracia y la supremacía de las ideas frente a los “conocimientos” y el vil metal. Que no deja de ser otra cosa que la así llamada y tan en boga actualmente, Cultura de compliance, incorporada, de rondón, al Código Penal. Preludio de esta serie fue el artículo que publiqué hace dos años, de los primeros en mi perfil de Linkedin, llamado La estrategia del pastor, al que me remito como antecedente.
El segundo artículo versará sobre la reflexión que pone fin al presente y el último (aviso a navegantes para que no me lo pisen) sobre compliance en redes sociales, no vaya a ser que estemos violando los más elementales principios del manual de compliance en redes sociales sin ni siquiera saberlo.
Linkedin es la reina de las redes, tiene una potencia brutal como fuente de conocimiento privilegiado, casi más que la que tiene como herramienta de networking o la más corriente de proyección al mercado de imagen de marca, no tanto corporativa, como personal. Tal es así, que resulta evidente el hecho de que Linkedin está subvirtiendo el orden natural de las cosas, haciendo que el que había de ser líder, en función de la posición real que ocupa, pase por seguidor en la virtual. Y es que, como suelo decir cuando me hablan de liderazgo, liderazgo es cuando consigues que la gente trabaje gratis en Linkedin en favor de una causa común, lo demás está prostituido por el vil metal que intercede y por la presión de un riesgo llamado desempleo.
Si el bedel de la organización obtiene más likes que el CEO en la red, algo está pasando. La realidad virtual no casa con la real …
Y digo más. Linkedin pone en jaque al sistema, ya que, cuáles sino la ubicuidad geográfica y la multidisciplinariedad en las áreas de conocimiento son las ventajas competitivas de las grandes multinacionales? Acaso no puedo contactar con gente de todo el mundo y de todas las especialidades a través de Linkedin? (y encima seleccionarla por lo que escriben, pues ahí se retratan)
Y, como colofón de esto, lo que cobra valor son las ideas, por encima del dinero, y éstas no son patrimonio del poder establecido, amancebado por regla general, sino más bien se generan entre quienes lo retan.
Pero qué les voy a decir a los que me han soportado leyendo mis diatribas, sobre mi relación con Linkedin. Por ello lo que de mis palabras pueda tomarse como crítica debe ser tomado en relación con la oportunidad del análisis en que se incardina.
Hay, sin embargo, y éste es el meollo de esta primera entrega, una pregunta que nadie me ha sabido responder, de la que resulta una contradicción evidente, que, junto a otras muchas cosas, tal vez haya influido en la bajada de cotización bursátil de la compañía, con un crecimiento consecutivo de tres estados financieros parciales, muy por debajo de la cifra esperada en sus proyecciones financieras. En el siguiente contexto:
Acontece que Linkedin es una red de contactos profesionales, cuyo valor radica, o al menos así se vende, en el acceso a profesionales desconocidos que estén en tu red de 2º grado, formada por tus contactos de primer grado. Pero, si lees las condiciones de privacidad de la red, te dice que no puedes contactar con los miembros a no ser que poseas su correo electrónico, el cual te obliga a aportar para enviarle la solicitud de contacto a quien pretendas invitar a tu red.
La pregunta, obvia en este punto, es; Para qué quiero contactar con gente de la que ya tengo su correo electrónico? No sería mejor enviarles un correo directamente?
La pregunta, como veremos, tiene intríngulis, que es, ni más ni menos, el meollo de la estrategia corporativa del gigante tecnológico.
Formulada de otro modo, la pregunta podría ser; Para qué sirve la red? Para perpetuar la endogamia sistémica reinante en la sociedad real y trasladarla a lo virtual? O para renovar la sangre podrida de un sistema caduco anquilosado desde el antiguo régimen?

Al mismo tiempo que esto ocurre, acontece que Linkedin salió a bolsa en el NYSE (New York Stock Exchange) en 2011, siendo que hasta entonces su política no era restrictiva de la posibilidad de contacto sin aportar email, y pasó a serlo poco después. Como quiera que la ley de protección de datos es más laxa en EEUU que en España, y sin ser un especialista en la materia, se hace raro pensar que la política se cambió por ajustarla a la legalidad vigente en todos los países en que opera.
Es mucho más probable que lo hiciera para ajustar la estrategia al riesgo que supone para el establishment la ruptura de las barreras que tradicionalmente han sostenido los cimientos de la jerarquía social y económica.
Para comprobar este extremo, bastaría con analizar la composición accionarial de la firma tras la salida a bolsa. A los que tienen el poder no les interesa que la cosa cambie. Un dato curioso, en este extremo, es que, desde que LinkedIn fuera creada en 2003 solo registró leves ganancias de 15,4 millones de dólares en 2010, mientras que en 2009 llegó a perder 4 millones.
Se valoró, por su potencialidad, en 670 veces sus ganancias del año anterior. Y aquí la pregunta es; Qué potencialidad; La ruptura de barreras artificiales o el secuestro de la potencia creadora de la red?
Como podemos ver, la estrategia está muy cerca de compliance, la cohesión y coherencia interna del sistema de valores, compromisos y obligaciones de una organización marcan su devenir en el futuro y su carisma y personalidad en el presente y pasado (el alma de la empresa podría decirse).
En el caso de Linkedin la lectura es obvia: Cual es la estrategia de la Firma? Tiene por misión servir de punta de lanza del nuevo paradigma, o por el contrario es una pieza más en el teatrillo del actual?
En mi humilde opinión, y sin que conste en los trabajos sobre análisis fundamental de la cotización de la firma, cuyo decrecimiento se atribuye oficialmente a la caída de servicios Premium, pero que si lo analizamos en profundidad (como corresponde al enfoque de riesgos) con el método Causa-raíz, la razón última de dicho descenso de ventas podría estribar en la FALTA DE DEFINICIÓN Y COHERENCIA DE LA ESTRATEGIA CORPORATIVA y contradicciones intrínsecas entre la misión y valores de la compañía.
Esto se haya en íntima relación con el título del artículo; La Ley del Like. A modo de anuncio, citemos algunas ideas evocadoras de lo que se hablará, al hilo de lo aquí tratado, y como regla primera de todo código de conducta en redes sociales.
A quién le doy mi like? A quién lo merece? por mal que me caiga y duro que sea reconocer su mérito. O a quien me interesa dárselo por razones ajenas al merecimiento???
Esta es la Ley del Like, contra otra forma de corrupción virtual, la endogamia linkediana, podría llamarse (aunque afecta a todas las redes)
Acaso no es la caballerosidad del reconocimiento al rival la primera premisa de la tan de moda ética empresarial y de la economía colaborativa? dejamos abierta la pregunta para seguirla en la próxima entrega, invitándoos a que digáis vuestros pareceres al respecto.